“Aquí no puedo dejar de manifestar el dolor y la vergüenza que siento ante el daño irreparable causado a niños por parte de ministros de la Iglesia”, dijo Francisco en Chile.

El papa Francisco expresó ayer su “dolor y vergüenza” por los abusos a menores de parte de curas y pidió “que no se vuelva a repetir el daño irreparable” que provocaron miembros de la Iglesia a niños de ese país, en las primeras palabras sobre casos de pedofilia en el país trasandino que brinda desde que asumió como Obispo de Roma.

“Aquí no puedo dejar de manifestar el dolor y la vergüenza que siento ante el daño irreparable causado a niños por parte de ministros de la Iglesia”, planteó el pontífice en el primer discurso de su gira, en el Palacio de la Moneda, ante la presidenta Michelle Bachelet y el mandatario electo Sebastián Piñera, que asumirá el 11 de marzo.

El Papa aseguró sobre los abusos a menores denunciados en Chile: “Me quiero unir a mis hermanos en el episcopado, ya que es justo pedir perdón y apoyar con todas las fuerzas a las víctimas, al mismo tiempo que hemos de empeñarnos para que no se vuelva a repetir”, tras lo cual fue aplaudido por las 700 personas que lo escuchaban.

Así, Francisco hizo frente en su primer discurso en Chile a uno de los puntos más problemáticos de la visita, con las primeras palabras de ese tenor que pronuncia como Papa sobre el caso en el país trasandino, en medio de manifestaciones de laicos en los días previos, demandando un pedido de perdón de la Iglesia.

En Chile, el desgaste de la Iglesia por el escándalo del “caso Karadima” en 2010 es una de las causas para que la imagen positiva del pontífice sea la más baja de la región, con un 5.3 sobre 10, según la medición que divulgó en noviembre último la consultora Latinobarómetro.

Karadima, de 87 años, fue declarado culpable de una serie de abusos primero por la Santa Sede, que lo condenó a “una vida de oración y penitencia”, en un proceso canónico que permitió reabrir la causa civil que estaba paralizada por falta de pruebas, mientras la justicia penal lo halló culpable pero no pudo condenarlo por prescripción de los delitos.

El caso Karadima puso a la luz la problemática de los abusos porque entre sus discípulos figura Juan Barros, designado por Francisco en marzo de 2015 obispo de la sureña ciudad de Osorno, donde hasta hoy es rechazado por una parte de la feligresía, que lo acusa de haber encubierto los abusos de su mentor.

Durante su primer discurso, Francisco también tuvo palabras de apoyo para los pueblos originarios, en el contexto de un viaje en el que hoy almorzará con un grupo de mapuches en la sureña Temuco.

Así, demandó escuchar “a los pueblos originarios, frecuentemente olvidados y cuyos derechos necesitan ser atendidos y su cultura cuidada, para que no se pierda parte de la identidad y riqueza de esta nación”.