El Papa agradeció en su despedida el respeto y la comprensión de los fieles

La Plaza San Pedro fue escenario ayer de una multitudinaria y emotiva ceremonia de despedida del Papa Benedicto XVI, quien agradeció a los fieles llegados de todo el mundo el “respeto y la comprensión” con que recibieron la noticia de su renuncia.
La dimisión, que se hará efectiva hoy, es una decisión que no se producía en casi 600 años en la vida de la Iglesia.
En el marco de la tradicional audiencia pública de los días miércoles, la plaza fue colmándose desde temprano con los peregrinos llegados a Roma desde distintas partes del mundo, así como diversas personalidades y los numerosos cardenales que ya están en esta ciudad a la espera del cónclave que elegirá el sucesor de Benedicto.
“Agradezco a todos el respeto y la comprensión con la que han acogido esta decisión importante, que he tomado con plena libertad. Mi corazón está colmado de gratitud porque nunca ha faltado a la Iglesia su luz”, dijo el pontífice en español en un tramo de su mensaje. Y agregó en el mismo idioma que “en este Año de la fe invito a todos a renovar la firme confianza en Dios, con la seguridad de que El nos sostiene y nos ama, y así todos sientan la alegría de ser cristianos”.
Al hablarle a los entusiastas fieles, el Santo Padre pidió que se acuerden de él en sus oraciones y que recen especialmente por el colegio de cardenales “llamados a la delicada tarea de elegir un nuevo sucesor en la cátedra del apostol Pedro”, en el marco del cónclave que aún no tiene fecha establecida de inicio.
La ceremonia arrancó a las 10.35 (6.35 de Argentina) con la aparición de un Papa visiblemente conmovido a bordo del tradicional Papamóvil, causando una ovación entre la multitud que no dejaba de vivarlo y saludarlo con sus manos, y agitando banderas de los países presentes.
Después de una amplia recorrida por los corredores dispuestos en la plaza, el Papa se trasladó a un escenario montado de espaldas a la basílica de San Pedro y brindó allí su última catequesis, en plena Cuaresma, el tiempo litúrgico de preparación para la Pascua, que esperan sea celebrada por el nuevo pontífice.
“No regreso a la vida privada, a una vida de viajes, encuentros, conferencias. No abandono la cruz, sigo de una nueva manera con el Señor Crucificado. Sigo a su servicio en el recinto de San Pedro”, afirmó en el marco de su última audiencia como Santo Padre.
Para hoy se espera que el Santo Padre se despida de los cardenales por la mañana y a las 17 (13 de Argentina) se aleje del Vaticano en helicóptero, rumbo a la residencia de Castengandolfo, donde permanecerá hasta que concluyan las tareas de refacción del monasterio donde vivirá luego. Cuando hoy deje el Vaticano, a modo de despedida y homenaje, sonarán las campanas de todas las iglesias romanas.

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