Las cámaras captaron de forma reiterada la imagen de Barros durante la misa, junto a varias decenas de obispos y sacerdotes que acompañaron a Francisco en el primer acto masivo de su visita a Chile, según un cable de Efe.

El obispo de la ciudad de Osorno, Juan Barros, acusado de encubrir los abusos sexuales cometidos por el cura Fernando Karadima, asistió ayer a la misa que el Papa Francisco encabezó en Santiago, lo que fue cuestionado tanto por víctimas del sacerdote suspendido desde 2010 como por personalidades de la sociedad chilena.

Las cámaras captaron de forma reiterada la imagen de Barros durante la misa, junto a varias decenas de obispos y sacerdotes que acompañaron a Francisco en el primer acto masivo de su visita a Chile, según un cable de Efe. La misa se desarrolló poco después de que el Papa afirmara que no podía dejar de expresar su “dolor y la vergüenza por el daño irreparable causado a niños por parte de ministros de la Iglesia”.

“Es justo pedir perdón”, dijo durante un discurso en el Palacio de La Moneda. Barros fue discípulo de Fernando Karadima, un cura de gran influencia en la iglesia chilena, que formó medio centenar de sacerdotes hasta que fue suspendido por la Justicia vaticana de por vida en 2010 tras desvelarse que abusó sexualmente de niños y jóvenes cuando era el titular de la parroquia “El Bosque”.

Además, la justicia ordinaria también enjuició a Karadima y lo encontró culpable, pero no lo condenó porque los delitos habían prescrito.