El escándalo de espionaje tensa las relaciones con la Unión Europea

El escándalo desatado por la revelación de masivos programas de espionaje estadounidenses volvió a poner en jaque la política exterior de la Casa Blanca al teñir de sospecha su estrecha alianza con la Unión Europea (UE).
La revelación de que la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) de Estados Unidos no sólo espió a estadounidenses y chinos, sino que almacenó mensualmente unas 500 millones de comunicaciones telefónicas o vía internet en Alemania y que instaló micrófonos y se infiltró en las redes informáticas de las delegaciones diplomáticas de la Unión Europea desató la indignación en Europa. “Excede a todo lo imaginable que nuestros amigos de Estados Unidos miren a los europeos como enemigos”, se quejó la ministra alemana de Justicia, Sabine Leutheusser-Schnarrenberger. Según documentos secretos, Alemania es considerado por Washington como un socio “de tercera clase”, lo que significa que el énfasis en la vigilancia no sólo es superior al de cualquier otro país de la UE, sino equiparable a China, Irak y Arabia Saudita. “Podemos atacar las señales de la mayoría de socios extranjeros de tercera clase, y es lo que estamos haciendo”, indica el documento de la NSA. 

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