El presidente de Estados Unidos dijo que el intercambio con el país asiático debía producir nuevos empleos, pero sin embargo no genera más que “pérdidas económicas”.

El presidente Donald Trump consideró que el acuerdo comercial de Estados Unidos con Corea del Sur es un “desastre”, y volvió a mencionar la posibilidad de adoptar medidas de represalia contra China.

“El acuerdo con Corea del Sur es un desastre”, dijo Trump, al mismo tiempo que afirmó que las bases de ese intercambio comercial son “muy malas” y además es un entendimiento “incompetente”, de forma que se impone negociar un “acuerdo justo”.

Trump habló sobre el tema durante un encuentro en la Casa Blanca con un grupo de gobernadores y líderes locales que fueron invitados a dialogar sobre la propuesta de 1,5 billones de dólares para infraestructura que le envió al Congreso el lunes.

Por otro lado, el intercambio comercial con Corea del Sur debía producir empleo pero sin embargo “no produce nada más que pérdidas”, dijo el mandatario.

Añadió, por otra parte, que la industria estadounidense de acero y aluminio fue “diezmada” por el dumping, y por ello consideraba “todas las opciones” con relación a China.

“Una parte de esas opciones podrían ser (la aplicación de) aranceles”, añadió el mandatario.

Ya el lunes Trump había emitido una clara amenaza a los principales socios comerciales de Estados Unidos, pero especialmente a China, Japón y Corea del Sur, ya que con esos tres países “perdemos una enorme cantidad de dinero”.

Añadió que su gobierno se concentrará en “países que se aprovechan de EE.UU. Algunos de esos países se dicen aliados, pero no son aliados en términos comerciales”.

“Vamos a aplicar reciprocidad tarifaria y todos escucharán hablar sobre esto en las próximas semanas y meses”, advirtió.

A comienzos de semana, Trump presentó su plan para “reconstruir la desmoronada infraestructura” del país, que busca movilizar hasta 1,5 billones de dólares en los próximos diez años, en un proyecto que combina fondos federales y estatales. De esos 1,5 billones, 200.000 millones serán fondos federales que el gobernante pedirá directamente al Congreso durante los próximos 10 años.