Dolores Fonzi, de 39 años, sigue demostrando que es una gran intérprete tras su arrollador papel en “La patota”. Esta vez, lo hace a través del personaje de Marina, en la cinta “La Cordillera”. Allí, interpreta a una joven atormentada cuyo padre es el presidente de la Argentina, quien es a su vez encarnado por […]

Dolores Fonzi, de 39 años, sigue demostrando que es una gran intérprete tras su arrollador papel en “La patota”. Esta vez, lo hace a través del personaje de Marina, en la cinta “La Cordillera”. Allí, interpreta a una joven atormentada cuyo padre es el presidente de la Argentina, quien es a su vez encarnado por Ricardo Darín.

La película es la última creación del director estrella del momento en Argentina, Santiago Mitre, quien es pareja de Fonzi en la vida real. Ambos estuvieron en Mendoza la semana pasada ofreciendo entrevistas a los medios locales para promover este thriller político.

La historia, escrita por el propio Mitre y su socio Mariano Llinás, se desarrolla durante una cumbre de presidentes latinoamericanos, donde se definen las estrategias y alianzas geopolíticas de la región. Hernán Blanco, el presidente argentino, vive un drama político y familiar que le hará enfrentarse a sus propios demonios.

En resumidas cuentas, se trata de una historia sobre el bien y el mal. Más concretamente, es una película sobre venderle o no el alma al diablo.

High pudo dialogar con Fonzi, en Sheraton Mendoza Hotel, y conocer un poco más sobre cómo construyó este complejo personaje que, en más de una oportunidad, se roba la película.

-El personaje de Marina no es fácil, ¿cómo lo construiste?

-No fue fácil, pero hicimos mucho trabajo de mesa con Ricardo y Santiago. Leímos mucho y pasamos horas, viendo qué textos iban y por qué. Una vez que cerramos ese proceso, nos concentramos en cada escena. Fue como una construcción entre todos.

-A lo largo de tu carrera has encarnado a diferentes tipos de mujeres, ¿hay algún personaje que se te haya metido debajo de la piel o que recuerdes con cariño?

-Creo que Paulina (de La Patota). Ese personaje fue groso. Sobre todo, por lo que pasó con la película y el éxito que fue. Además, aprendí muchísimo y sentí mucha responsabilidad de pronto.

-¿Cuál fue el primer personaje que hiciste?

-Fue en La Nena, que era un programa de televisión protagonizado por Valeria Britos y Rodolfo Ranni. Arranqué en la tele, directamente.

-¿Siempre quisiste ser actriz?

-Sí. Desde el momento cero, desde que nací supe que quería ser actriz. No tengo idea de dónde vino, porque en mi familia no hay actores. Solo mi abuela, pero era fan: le gustaba leer mucho y el cine.

-¿Fue fácil iniciarte en esta profesión?

-No. Hice castings durante un año, me acuerdo. Empecé a los 17. Quería actuar y estudiaba teatro. Al principio, la pasé pésimo. No sabía actuar, la pasaba mal porque era insegura y fue muy traumático. Lo que sí reconozco es que tuve mucha voluntad porque salí adelante (risas).

-¿Creés que tus hijos también van a querer ser actores?

-Puede ser. Aún no dicen nada. Los veo muy histriónicos y eso me gusta, pero no es que les desee que quieran dedicarse a esto.  Es más, no me gustaría que fueran actores porque yo soy actriz.

-¿Conocés algo de Mendoza?

-Muy poco. Me gustaría, porque me gusta mucho el vino. Tenemos unos amigos que son dueños de un hotel boutique en Tunuyán y siempre pensamos en venir. Ahora, pensábamos quedarnos un día más, pero estaba todo lleno por las vacaciones de invierno.

 

Ping Pong

Un restaurante: Elena

 Comida favorita: La pasta

Un vino: Serbal (Atamisque)

Signo: Cáncer

Hincha de: Nada

Programa favorito de TV: The Knick

¿Quién era tu ídolo de chico?: Xuxa o los Velvet Underground

¿Twitter, Facebook o Instagram?: Facebook no tengo. Las otras dos, sí

Un destino de vacaciones: el campo

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Por Florencia Manzur