Aseguran que los estudiantes confían más en los maestros y profesores, que en lo que encuentran en las redes sociales. El rol de fomentar la igualdad y el respeto.

Una encuesta realizada en las escuelas mendocinas arrojó que los docentes demandan mayor capacitación y materiales para abordar la educación sexual integral en el aula. A pesar de que la información abunda en las redes sociales, los estudiantes confían más en los maestros y profesores para tratar temas que les interesa o les despierta temores. Durante 2016, desde la Dirección General de Escuelas intensificaron los talleres específicos y la integración de la temática en otras materias ordinarias.

En un año en el que los crímenes sexuales y femicidios alcanzaron un estado mediático generalizado, la demanda de información también fue recurrente entre los niños, niñas y adolescentes que asisten a las escuelas mendocinas. La preocupación alcanzó a todos los niveles, a punto tal de que los docentes manifestaron una mayor demanda por acceder a capacitaciones, material pedagógico y apoyo de otros profesionales para el abordaje de temas referidos a la sexualidad.

Griselda Flores, directora del PESI (Programa de Educación Sexual Integral) de la DOAITE (Dirección de Orientación y Apoyo Interdisciplinario de las Trayectorias Escolares), explicó a Diario Vox que, a partir de la sanción en diciembre de 2015 de la Ley 27.234 referida a “Educar en igualdad: prevención y erradicación de la violencia de género”, se volvió obligatorio que todas las instituciones de todos los niveles del sistema educativo puedan trabajar al menos una vez al año esta temática. Esto ayudó la implementación de la educación sexual integral en las escuelas, no como un trabajo aparte sino como un contenido incluido.

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Qué preocupa a los estudiantes

Flores comentó que hoy “hay muchísima curiosidad. Por más que exista información accesible en las redes sociales, los chicos prefieren la consulta directa a ese docente con el que tienen mayor confianza”. “Las consultas incluyen temas profundos que les interesan o les da temor”, agregó.

Marcos Altamirano, integrante del PESI, agregó que también hay una demanda que no es explícita. “Cuando vas a las escuelas te encontrás paredes llenas de dibujos o comentarios, que demuestran que algo está pasando con la sexualidad que no pueden articular de una manera más directa”.

“La demanda de los estudiantes surge con distintas formas. A veces hay preguntas, con dibujos, con tocamientos entre alumnos o distribución de videos pornográficos. A partir de ahí, la institución puede tomarlo, sancionarlo o hacer como que no pasó”, llamó la atención Griselda Flores.

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El “temor” del docente

La demanda de contenidos de educación sexual integral ha colocado a los docentes en un rol fundamental para brindar la información necesaria para fomentar la igualdad, la convivencia y el respeto por la identidad. Sin embargo, la enseñanza se topa aún con temores o pruritos de parte de los maestros y profesores a la hora de impartir los conocimientos.

Miguel Conocente, director de la DOAITE, comentó que aún hoy persisten situaciones de prejuicios entre los docentes. Lo que llama la atención “por ahí la gente joven es la más prejuiciosa, ya que quienes llevan años en el aula están más acostumbrados a esta demanda”, agregó.

Sin embargo, el mayor temor no pasa por un tema moral particular sino por la cantidad de información y los límites. Para Altamirano, “el temor que tienen es hasta dónde tienen que dar información. Hay temas que son más resistidos que otros. Tienen un reflejo de que siempre tienen que responder y no saben que tanto tienen que decir o no. Los temas más resistidos son género y diversidad”.

También existen temores que involucran hasta dónde le corresponde a la escuela y si se meten o no en lo que le corresponde a la función familiar. Para eso, es fundamental poder hablarlo primero con la familia de los chicos y chicas. Cada año, se realiza al menos un encuentro donde se les comunica que estos temas se van a trabajar. Generalmente son instancias muy bien recibidas donde se abre la demanda de la familia para trabajar temas de ellos”. “Al entender desde qué lugar se van a hablar (saber científico) o lo que se va a tratar no se va a meter con sus principios y valores, es muy tranquilizador para las familias”, señaló la directora del programa.