Continúa el conflicto por el avión militar estadounidense

El incidente diplomático iniciado por el ingreso de material no declarado en un avión militar de la Fuerza Aérea norteamericana, continúa con un intercambio de declaraciones entre los gobiernos de Estados Unidos y el de nuestro país.

El subsecretario del Departamento de Defensa de E.E.U.U., Frank Mora, declaró que “es realmente un incidente serio, pero se puede superar muy fácilmente”, y aseguró que el conflicto terminaría una vez que se devuelva todo el equipo incautado. 

“Este equipo se tiene que devolver lo más pronto posible, inmediatamente”, señaló, respondiendo así a las declaraciones del canciller argentino Héctor Timerman, que afirmó que lo incautado se devolvería cuando el Gobierno lo considerase necesario.

Mora aceptó que pudo haber existido alguna discrepancia entre lo declarado y la carga, pero también dijo que esos problemas pueden solucionarse en el aeropuerto. Las autoridades de aduana, por su parte, reconocen que no hubo delito, si no que se produjo una infracción al Código Aduanero. 

Pedro Roveda, subdirector general de Técnico Legal Aduanera, explicó al juez encargado de la causa, Ezequiel Berón de Astrada, que el ingreso de material sin declarar es una contravención a los artículos 954 y 977 de este código.

Por su parte, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner se refirió indirectamente al incidente durante la inauguración del paseo costero Néstor Kirchner, en El Calafate. “La defensa nacional no puede tener color ni bandería política, sino una cuestión estratégica nacional para profundizar y preservar la soberanía”, dijo. Además defendió las medidas del Gobierno: “Las decisiones que toma el Presidente se toman desde la Casa Rosada y no se la impone nadie desde otro lugar”, señaló.

La oposición también brindó su opinión sobre este incidente. Ricardo Alfonsín y Ernesto Sanz, precandidatos a presidente por el radicalismo, se manifestaron en contra del modo en que fue manejado el incidente. 

Alfonsín cuestionó la sobreactuación del Gobierno, pero reconoció que “Estados Unidos y cualquier otro país deben ajustarse a las leyes argentinas”. Sanz fue mucho más crítico, declarando que “no deja de resultarme sospechoso que esto aparezca justo cuando el Gobierno está acorralado por denuncias de corrupción, cuestionado por los ficticios índices de precios y otros atropellos; se parece más a una cortina de humo de cara a un año electoral que a un supuesto problema de soberanía”.


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