Como si el tiempo se esforzara en memorizar cada detalle

Es imposible detener el paso del tiempo, pero algunos expertos dicen que sí se pueden mejorar las apariencias. ¿Cómo? Dormir más. Según un ensayo científico de Estée Lauder realizado en 2013 (en hospitales de la Universidad Case Medical Center de Ohio, Estados Unidos, donde si no), la piel de las personas insomnes presenta una menor […]

Es imposible detener el paso del tiempo, pero algunos expertos dicen que sí se pueden mejorar las apariencias.

¿Cómo? Dormir más. Según un ensayo científico de Estée Lauder realizado en 2013 (en hospitales de la Universidad Case Medical Center de Ohio, Estados Unidos, donde si no), la piel de las personas insomnes presenta una menor capacidad para recuperarse.

¿Qué más? Beber mucha agua. Hasta tres litros diarios recomendaba la periodista Sarah Smith en el Daily Mail, en 2013, después de realizar un curioso experimento. Estuvo un mes bebiendo los tres litros de agua diarios que aconsejan los expertos y los resultados que obtuvo fueron espectaculares: comparando dos fotografías suyas, una de antes del experimento y otra de después, observó claramente que la diferencia entre una y otra era nada más y nada menos que de 10 años.

¿Otra opción? Controlar el consumo de alcohol. Algunos expertos indican que el abuso de bebidas alcohólicas produce deshidratación cutánea, causa la aparición de pequeños capilares y aumenta la producción de moléculas que producen oxidación y que aceleran el envejecimiento. Además, por el daño tóxico que causa en el hígado y en los vasos sanguíneos, hace que la piel se ponga flácida, se afine y pierda luminosidad.

¿Algo más? Practicar ejercicio moderado de forma habitual. Así lo aconsejan investigadores de la Universidad McMaster (también en el norteño Ontario, Canadá), tras observar los resultados de uno de sus ensayos, publicado en el University Herald en 2014: estos estudiosos tomaron biopsias de la piel de un grupo de personas sedentarias mayores de 65 años y comprobaron que, dada su edad, tenían el estrato córneo, la capa externa de la piel, gruesa, mientras que su dermis, la capa interna, estaba muy fina.

El paso del tiempo afecta de forma distinta a cada uno. Los neurocientíficos y psicólogos han intentado encontrar una explicación con varias teorías. Al parecer, el cerebro funciona como si fuera un ordenador que interpreta la realidad de forma distinta según las circunstancias.

Parece que, cuando la información es nueva, el cerebro gasta más energía en procesarla. Prestamos más atención y registramos más detalles que cuando la experiencia es repetida. Este esfuerzo mental produce la sensación de que el tiempo transcurrido es mayor.

La mayoría de las experiencias nuevas se acumulan durante la niñez, adolescencia y primera juventud. Por eso, durante esos períodos parece que el tiempo es más largo. Lo mismo ocurre cuando realizamos un viaje, por ejemplo. Como si nuestro cerebro se esforzara por memorizar cada detalle. Y el tiempo no para.