Los visitantes llegan en su mayoría de la Argentina, pero también de Brasil, Estados Unidos y Europa en general, y se nota una presencia cada vez más fuerte de turistas de China.

A los paseos típicos por las bodegas, Mendoza registra un creciente interés turístico por la pujante industria olivícola provincial.

“Muchos de nuestros visitantes vienen buscando algo diferente porque ya han visitado muchas bodegas”, dijo Gabriel Guardia, gerente de Olivícola Laur y Acetaia Millán, sobre el fenómeno en expansión conocido como el turismo olívicola.

“Aquí conjugamos algo único en un solo lugar: encontrarse con la olivícola que ocupa el número ocho en el ranking de las 100 mejores del mundo (y la primera de Argentina), y una de las tres acetaias del mundo que elaboran aceto balsámico original al estilo de Módena”, explicó el enólogo especializado en aceite de oliva y capacitado en Módena para la producción de aceto.

“Estamos felices de recibir cada vez más turistas con ansias de aprender los secretos del buen aceite de oliva y aceto balsámico”, sostuvo Guardia, quien informó que en su establecimiento, ubicado en Cruz de Piedra, Maipú, recibe más de 150 turistas por día.

Los visitantes llegan en su mayoría de la Argentina, pero también del exterior, en cantidad creciente de Brasil, Estados Unidos y Europa en general, y se nota una presencia cada vez más fuerte de turistas de China.

Los turistas pueden hacer un recorrido guiado por los olivos centenarios, la almazara (como se denomina a la fábrica de aceite de oliva) antigua con su sistema de prensado, y la nueva con su moderna tecnología hidrófuga y de decanter, con la que se elabora el aceite de oliva en la actualidad, y pueden degustar todos sus productos y distintos varietales.

Olivícola Laur fue fundada en 1906 y ha sido desde entonces pionera en la elaboración de aceite de oliva extra virgen, y es controlada en la actualidad por la familia Millán (Átomo Supermercados, Bodega Los Toneles), produciendo 450 mil botellas de aceite de oliva al año.

La Acetaia Millán comenzó a funcionar en 2013, produce 250 mil botellas de aceto al año y tendrá su primera producción de aceto balsámico original en 2029.

El mes pasado Acetaia Millán renovó la certificación que le otorga el Consorcio del Aceto Balsámico de Módena para envasar aceto con denominación geográfica protegida traído de esa ciudad italiana, y para elaborar el propio con la fórmula tradicional, siendo la única en la Argentina y en Sudamérica que pueden utilizar la denominación “Aceto Balsámico”.

El Consorzio Tutela Aceto Balsamico di Modena es el guardián del pliego de condiciones y agrupa a 50 empresas del sector y representa el 98% de la producción certificada anual de aceto balsámico.

Fuera de Europa, sólo tres empresas están certificadas por el Consorzio, una está en Toronto (Canadá), otra en Tokio (Japón), y la tercera es Acetaia Millán, en Mendoza.

“El Aceto Balsámico tradicional de Módena se obtiene de mostos de uva fermentados, con adición de vinagre envejecido y vinagre de vino, y estacionado en madera. Se distingue por el aroma delicado, persistente, de agradable y armónica acidez, por el color marrón oscuro intenso, por el olor acético con posibles notas de madera y por el sabor agridulce y equilibrado”, especificó Guardia.