Un “marcapasos” que se coloca en el cerebro y mejora los movimientos involuntarios, fármacos más efectivos, terapias alternativas y cientos de investigaciones que buscan mejorar la calidad de vida y encontrar una cura es el escenario que encuentran hoy quienes padecen Mal de Parkinson.As

Así lo describieron especialistas en el Día Mundial de esa enfermedad, que en la Argentina afecta a más de 90.000 personas.

“Ser diagnosticado hoy con Parkinson es muy diferente a lo que sucedía hace 50, incluso 10 años atrás. Si bien algunas terapias como la Estimulación Cerebral Profunda (ECP) existen desde 1987, las características de los dispositivos actuales eran impensadas”, indicó a Télam el neurocirujano Fabián Piedimonte, de la Fundación Cenit, a 200 años del descubrimiento de la enfermedad.

El especialista explicó que la ECP es una cirugía en la que se introduce una especie de “marcapasos” (electrodos) en el cerebro para regular su actividad: “Cuando comenzamos a realizar ese tratamiento, los electrodos tenían un sólo punto de estimulación y lo único que podíamos hacer era ‘prenderlos o apagarlos’. Hoy los electrodos tienen cuatro puntos de contacto y las combinaciones que se pueden hacer son infinitas porque podemos activar uno, dos, los cuatro, cambiar la polaridad, el voltaje, etcétera”, detalló.

Según las estadísticas que manejan los especialistas, en la Argentina hay alrededor de 30.000 pacientes con Parkinson que no responden adecuadamente al tratamiento farmacológico y podrían beneficiarse con los resultados de esa cirugía, que se realiza desde hace más de una década en el país tanto en el sector público como en el privado de varias provincias.

Según cifras del Ministerio de Salud de la Nación entre el 1 y el 1,5 por ciento de la población de argentina con más de 65 años padece esa patología, con una incidencia de dos afectados por 1.000 en la población general.

“En la Argentina el número de personas menores de 50 años con Parkinson está en aumento, y eso se debe a varios factores, entre ellos la mejoría en los exámenes clínicos, un mayor conocimiento de los síntomas iniciales y una identificación de potenciales poblaciones en riesgo”, indicó por su parte Emilia Gatto, jefa del Departamento de Enfermedades de Parkinson y Trastornos del Movimiento de Instituto de Neurociencias de Buenos Aires (Ineba).

Y continuó: “Hoy se reconoce que además de los síntomas motores como rigidez, lentitud en los movimientos y/o temblor, las personas afectadas por la enfermedad pueden presentar manifestaciones como alteraciones en el sueño, humor, olfato, cognición, el tracto digestivo y urinario, entre otras, y podrían presentarse incluso muchos años antes de la aparición de los síntomas motores, que aún continúan siendo los de mayor relevancia al momento del diagnóstico”.

Pero más allá de las mejoras en el conocimiento y diagnóstico de la enfermedad, la especialista también destacó “los avances en los tratamientos para controlar los síntomas y la existencia de casi 2.000 investigaciones en el mundo que cubren diferentes aspectos de la patología, incluso algunos que están en busca de la cura”.

El Día Mundial de la enfermedad se conmemora cada 11 de abril en homenaje al nacimiento de James Parkinson, quien en 1817 describió en un libro las características de la “parálisis agitante”, que hoy se conoce como Mal de Parkinson.