Brasil: el juez del Lava Jato será el ministro de Justicia de Bolsonaro

Sergio Moro, quien mandó a Lula a la cárcel, aceptó la invitación del presidente electo para estar en este cargo, informó en un comunicado el magistrado.

El juez Sérgio Moro, quien condenó y envió a la cárcel al ex presidente Luiz Lula da Silva en Brasil y llevó adelante en primera instancia la operación anticorrupción conocida como Lava Jato, aceptó el ofrecimiento que le hizo el mandatario electo Jair Bolsonaro para ser ministro de Justicia a partir del próximo 1 de enero de 2019.

“El juez federal Sérgio Moro aceptó nuestro ofrecimiento para el ministerio de Justicia y Seguridad Pública. Su agenda anticorrupción, anti crimen organizado, así como el respeto a la Constitución y las leyes, será nuestro norte”, enfatizó el presidente electo en un tuit.

Moro acudió a una reunión de 90 minutos con el ultraderechista Bolsonaro en Río de Janeiro, en cuyo transcurso aceptó la propuesta.

El magistrado conduce la operación Lava Jato desde 2014, y el año pasado condenó a prisión a Lula, en una sentencia que utilizó la justicia electoral para impedirle al ex presidente presentarse en las elecciones de este año que terminaron con el triunfo de Bolsonaro.

“Después de la reunión personal en la cual fueron discutidas políticas para la cartera, acepté honrado la invitación. Lo hice con cierto pesar porque tendré que abandonar 22 años de magistratura”, señaló Moro en un comunicado enviado por su asesoría.

Consideró que la idea de “implementar una fuerte agenda anticorrupción y contra el crimen organizado, con respeto a la Constitución, a la ley y a los derechos” le llevaron a aceptar la invitación del ex capitán de Ejército.

El magistrado señaló que la Lava Jato seguirá en la ciudad de Curitiba (al sur) “con valerosos jueces locales”.

Informó también que para evitar “controversias innecesarias” se apartará inmediatamente de nuevas audiencias y concederá una rueda de prensa para ofrecer más detalles.

Moro es considerado por algunos sectores como un símbolo de la lucha anticorrupción, pero se ha convertido en el centro de las críticas del Partido de los Trabajadores (PT), que lidera el ex presidente Lula da Silva desde prisión.

 

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