China, Corea del Sur, Chile y la Unión Europea pusieron barreras a la importación de carne brasileña por el escándalo de la carne podrida. Ganaderos argentinos podrían beneficiarse.

Los principales mercados compradores de Brasil reaccionaron con desconfianza frente a las revelaciones de que 21 frigoríficos están investigados por la presunta adulteración de carnes para permitir el consumo incluso luego de la fecha de vencimiento. De esta manera, Chile, China, Corea del Sur y la Unión Europea (UE) adoptaron ayer distintos tipos de barreras a la carne brasileña, luego de que se conocieran los detalles de la operación “Carne Débil” que llevó adelante la Policía Federal.

Ante esto productores y ganaderos argentinos aseguraron que el conflicto podría beneficiarlos, a partir de la demanda cárnica que podría abrirse desde los mercados que ya han restringido la carne proveniente del vecino país.

Daniel Urcía, presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinos (FIFRA), aseguró a DyN que lo sucedido en Brasil podría “beneficiar” a la Argentina, ya que si bien podría incrementar la demanda externa habría que ver si esta “paga el precio argentino”.

También Juan Eiras, de la Cámara Argentina de Feedlot, manifestó que la exportación cárnica local “no tendría que tener dificultades” para colocar sus productos en Europa o los países asiáticos frente a lo sucedido en Brasil.

Por su parte, el presidente del vecino país, Michel Temer, intentó reducir los daños afirmando que existe un número “diminuto” de frigoríficos involucrados en la supuesta red desbaratada por la PF la semana pasada. “Para nosotros el agronegocio es importantísimo y no puede ser devaluado por un asunto menor, que debe ser sancionado, claro, pero que no puede comprometer a todo el sistema que creamos en los últimos años, con exportaciones a 150 países de la carne brasileña”, dijo Temer.

El mandatario aseguró que Brasil tiene un sistema “rigurosísimo” de inspección sanitaria y afirmó que en el operativo fueron afectadas 21 unidades de producción de alimentos, ante 4.850 plantas de frigoríficos existentes en el país. “Es un número diminuto”, subrayó el mandatario al intentar llevar confianza a los empresarios de todo el mundo.