El Gobierno busca saldar la deuda con las empresas a través de un bono y, así, relanzar la obra pública. Prometen pagar en término las obras nuevas.

Candados en las puertas; obras paradas y una señal triste: los únicos trabajadores con empleo seguro son los serenos. El panorama de la obra pública en Mendoza es complicado desde el año pasado por la crisis financiera. El Estado dejó de pagar y la deuda acumulada se hizo insostenible.

El nuevo Gobierno busca desenredar la maraña que quedó para retomar la actividad, pero hay un camino árido por delante. El instrumento elegido para saldar la deuda es la emisión de un bono que generará una actividad financiera inédita en Mendoza. La intención es hacer un corte y volver a empezar: el plan consiste en que las empresas tomen esos bonos, los negocien en la bolsa y consigan liquidez, a costo de tener una quita en el valor nominal de la deuda. Así, siempre en el plan ideal del Gobierno, lograrían retomar la actividad y el círculo de confianza entre el Gobierno que paga y las empresas que hacen las obras y prestan servicios.

Confianza. Justamente esa es la palabra clave. Los empresarios aseguran que tienen buena predisposición, pero también piden señales para avanzar. En términos tangibles, necesitan recursos frescos. La deuda roza los 800 millones de pesos sólo contando lo provincial, a lo que se le suman el freno de los pagos nacionales desde octubre.

Para explicar la visión del Gobierno, el ministro de Hacienda Martín Kerchner deja de lado los eufemismos. “El planteo es que hay dos opciones: seguir como estamos y entonces paralizar la obra pública por dos años y pagar la deuda. Así, ellos tienen que cerrar y se acabó la empresa constructora y pasa a ser un negocio jurídico financiero. La otra es aceptarme los bonos. Y con un descuento que te lo hace el banco, cobrás, te hacés de planta que no esperabas y salimos adelante. Así el dinero que yo recaude lo uso para ejecutar obra nueva y darle para adelante. Es empezar de nuevo”, explica Kerchner.

La trabazón no es sencilla de reparar, pero en el Ejecutivo tratan de dar señales. Y la primera es ser sinceros. “Le henos dicho la verdad, asegura Kerchner. “Hemos escuchado y tenemos predisposición. El Gobierno va a tener el apoyo de los empresarios porque no sirve estar peleados. Hubo sinceridad. Pero hay todavía muchos temas para discutir. Las empresas están muy complicadas con los bancos y necesitamos ayuda para capital de trabajo, porque nos lo hemos comido con esta situación”, grafica Jorge Sanchís, presidente de la delegación local de la Cámara Argentina de la Construcción. Los empresarios negociarán por su cuenta los detalles de la deuda y la forma de saldarla. Pero quieren tener una postura corporativa en temas estructurales.

La necesidad de las empresas es tener recursos frescos para poder enfrentar esa reactivación. Por eso piden que una parte de las deudas sean saldadas en efectivo.

Kerchner responde con una explicación financiera. Y vuelve al bono como instrumento para conseguir liquidez.  En la ecuación ideal que hacen desde el Ejecutivo, el bono tendrá demanda y las quitas no serán tan altas porque será un negocio transparentado en el Mercado de Valores. “Las quitas por lo que se está hablando, no va a estar más allá del 15% si lo vendés de inmediato. Si lo aguantás, rinde más”, explican en el Gobierno. Es decir. De cada 100 pesos en bonos, los podrían vender a 85 pesos. El que los compre y espere cobraría el 100% del valor más un interés cercano al 30% anual.  ”Nos ocupamos que esté en el Mercado Argentino de Valores, que va tomando la demanda, incluso de inversores muy pequeños”, explica. Y promete que el Estado intervendrá para sostener el precio en caso de que haga falta. “Nosotros vamos a estar monitoreando. Si vemos que el valor se puede caer, yo puedo salir a tomar bonos, comprando o vía impuestos. Es como el dólar. Le puedo dar flotación administrada de dos maneras: comprando bonos, o permitiendo que se puedan pagar más impuestos para aumentar la demanda”, promete Kerchner.

Reactivar, esa es la cuestión

El Gobierno se puso plazos para motorizar algún cambio luego del freno absoluto producido desde finales del año pasado. Con los pocos recursos que había, priorizaron las obras pequeñas. El plazo inicial para retomar las obras era el 1 de marzo. “Seguramente lo haremos, pero en principio solo para limpiar. No creo que se retome antes del 1 de abril porque faltan detalles”, estima Sanchís, que considera que es mejor “frenar una obra” antes que avanzar a un ritmo lento. Con el plan austero, y si todo sale como lo planificaron, la estrategia para el 2016 es solo autorizar los avances que se pueden pagar. “La idea es ejecutar lo que va a entrar. Si entran 10 pesos, ejecutamos de obras los 10 pesos para que tengas el pago en término”, aseguró Kerchner.