Boca sigue sin respuestas y River siempre tiene una carta en la manga

El Superclásico que se jugó en Mendoza dejó realidades distintas y desparejas. Arruabarrena, cada vez más preocupado. Gallardo continúa tranquilo.

Realidades distintas y desparejas son las que dejó el superclásico que se jugó en Mendoza, en donde el triunfo de River sobre Boca por 1-0 sumó preocupación en el derrotado y obvia satisfacción en el vencedor.

Es un panorama complejo el que debe enfrentar Arruabarrena tras una cosecha de cuatro derrotas en fila en las copas de verano -dos de ellas ante el rival de toda la vida- y hay un aire de tranquilidad en la tarea de Gallardo, que aunque sea de penal siempre encuentra un as en la manga.

El rostro serio del DT xeneize durante la charla post partido con la prensa tenía toda le elocuencia que las palabras retaceaban. “Mejoramos pero no nos alcanzó para ganar”, sostuvo antes de refugiarse en las frases lógicas para un momento como el que vive su equipo, al señalar que tiene confianza “en un plantel que siempre me demostró su compromiso”.

Precisamente la confianza es lo que aparece como el punto débil de un conjunto que hace apenas dos meses y medio daba dos vueltas olímpicas en menos de una semana, al coronarse campeón del torneo de Primera División de 30 equipos y también festejaba con la obtención de la Copa Argentina.

Pero ahora la taba se dio vuelta, y Boca no encuentra la salida. La línea de tres zagueros centrales que dispuso el cuerpo técnico xeneize dio los resultados esperados sólo en el primer tiempo, cuando River padecía con las subidas criteriosas y constructivas de Gino Peruzzi y del colombiano Frank Fabra por ambos laterales. Entonces Boca innovaba con un esquema que era más ofensivo de lo que parecía en la previa, y las subidas de los marcadores de punta servían para acercar juego al área millonaria, al tiempo que disimulaba la falta de un delantero de área.

En el segundo tiempo, Gallardo apeló a su eficaz manual de recursos y le ganó a su colega una pulseada táctica que le serviría para quedarse con el partido: adentro Mayada y Pity Martínez para tapar la subida de los laterales boquenses, y problema resuelto. Desde lo futbolístico y desde lo anímico, River empezaba a ser más que Boca, que se replegaba mucho en el campo de juego.

Télam 30/01/2016 Mendoza: Boca Juniors y River Plate igualan sin goles al término del primer tiempo del partido que juegan en el estadio Malvinas Argentinas de Mendoza. Foto: Julián Alvarez/enviado especial/Télam/jcp
Télam 30/01/2016 Mendoza: Boca Juniors y River Plate igualan sin goles al término del primer tiempo del partido que juegan en el estadio Malvinas Argentinas de Mendoza.
Foto: Julián Alvarez/enviado especial/Télam/jcp

“Corregimos errores a tiempo, mostramos mejor juego en el segundo tiempo y fuimos justos ganadores”, fue la correcta síntesis que el “Muñeco” elaboró para explicar el resultado.

Boca tiene por delante ahora muchos desafíos para este 2016. El sábado debutará ante Temperley por el torneo de Primera división y el miércoles 10 lo espera San Lorenzo en Córdoba por la final de la Supercopa Argentina.

Para enderezar el rumbo, Arruabarrena deberá corregir errores y actitudes que lo han desmejorado hasta convertirlo en un equipo desconocido respecto del que festejó en el año pasado. Le falta juego al xeneize en el mediocampo, y parece extrañar demasiado a Calleri en el centro del ataque, ya que el ex All Boys no sólo cuenta con grandes condiciones técnicas, sino que obligaba a las defensas rivales a quedarse con él y a no subir de manera mecánica para sumarse a la presión de los volantes sobre los medios.

Y como en cada tormenta que se precie, se le suman al “Vasco” problemas que nunca faltan en estas ocasiones: el propio capitán “Cata” Díaz quedó en el centro de la escena por un video descalificante del presidente de Boca, Angelici, que alguien viralizó.

En cambio, Gallardo disfruta de sus triunfos superclásicos aunque sean todos por 1-0 y varios de ellos de penal. Y no es su problema si los jugadores adversarios cometen errores infantiles que terminan beneficiando a su archirrival.

 

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