Advierten por riesgo de abusos en jardines y centros de día

Desde SADOP aseguran que hay instituciones donde se brinda educación que no están reguladas por el Gobierno y se podrían repetir casos como el del albergue del Próvolo.

La comunidad educativa aún no sale del asombro y el espanto provocado por las denuncias de abusos en niños y adolescentes del Instituto Antonio Próvolo de Luján. Aseguran que situaciones como las que se vivieron en el albergue a cargo de los religiosos, también se podrían repetir en los jardines maternales y en los centros de día para ancianos. Denuncian un vacío legal y falta de regulación por parte de los gobiernos provincial y nacional.

El problema no es nuevo y forma parte de los reclamos que realizan los gremios docentes desde hace más de una década. La proliferación de las mal llamadas “guarderías” donde se alojan a niños de entre 45 días y tres años, conforman el foco de la preocupación, ya que se trata de “instituciones” donde se realizan actividades de enseñanza, pero que no están reglamentadas por la Dirección General de Escuelas.

María Luisa Nasif, secretaria adjunta de SADOP Mendoza (Sindicato Argentino de Docentes Particulares), explicó a Diario Vox que “los jardines maternales hoy por hoy solo necesitan para funcionar una habilitación municipal para abrir las puertas y nada más”. “Esto que ocurrió en el albergue del Instituto Próvolo, podría ocurrir en otros albergues y también en los jardines, porque existe un vacío legal que deja afuera el control del Estado”, completó la docente.

Pero tampoco son los únicos “desregulados”, ya que existe una creciente demanda y apertura de los denominados “centros de día” para adultos mayores. La situación es similar, ya que “aquí se da el caso que no queda claro si solo tienen que ser regulados por el Ministerio de Salud o si también la DGE tiene que intervenir, ya que se brindan actividades educativas que involucran el trabajo de docentes”, resaltó.

Regreso a clases

De acuerdo a lo dispuesto por la DGE, el Instituto Antonio Próvolo abrirá hoy nuevamente sus puertas para todos los niños y adolescentes sordos e hipoacúsicos que asisten a clases. Con el albergue cerrado e intervenido por la justicia mientras se desarrolla la investigación, las clases retornan bajo un clima de mucho dolor, espanto y reflexión por lo ocurrido.

En la institución trabajan diariamente unas cuarenta personas aparte del personal religioso. Del total, tres cuartas partes son docentes de distintas disciplinas, los cuales han sido contenidos, apoyados y también intervenidos por las autoridades provinciales de la Dirección de Educación Especial de la Provincia.

“El estado de ánimo no es el mejor, ya que por más que es un cuerpo docente bastante extenso, no se explican cómo no se dieron cuenta de las señales que podrían haber manifestado los alumnos que eran albergados”, señaló con preocupación la dirigente gremial.

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