Homenajes a hacedores culturales, al vino y a los 200 años de la gesta sanmartiniana marcaron el argumento de la puesta. Mensaje crítico de los artistas al fin del show.

Anoche, día atípico para el Acto Central de los mendocinos, comenzó luego de los graves contratiempos sucedidos el jueves por la noche con la caída del cluster de luces y de la grúa que las sostenía, la vendimia edición 2017 Con el vino en la piel”. En el camino, esta edición lamentará a los bailarines y artistas que luego del contratiempo no quisieron participar del acto por considerar que no estaban las condiciones de seguridad dadas y los dos cuadros que no pudieron realizarse: las figuras aéreas por razones de seguridad y el teatro de sombras por falta de ensayo.

Cerca de las 22.30 comenzó la puesta dirigida por Héctor Moreno, con un recorrido por los orígenes del hombre y un homenaje a los 200 años de la Gesta Libertadora. La columna argumental de la fiesta estuvo centrada en homenajear a hacedores culturales mendocinos, además de los orígenes marcados por los Huarpes y también tuvo lugar el momento dedicado a los trabajadores de la viña a lo largo de la historia.

Así se sucedieron los cuadros en homenaje a Armando Tejada Gómez, Draghi Lucero y Abelardo Vázquez con una destacada versión en clave de rap cuyano de la obra de Tejada “Hay un niño en la calle”, en la voz de Javier Montalto y de los Trovadores de Cuyo.

Luego, el homenaje a los pintores Fernando Fader, Juan Scalco y Marcelo Santángelo, con un cuadro que rememoró los colores del otoño, con una danza que hizo alusión a la estación típica de los mendocinos.

Homenajes a los Huarpes, con la voz musical de Marcelino Azaguate y un despliegue que tuvo como ícono al telar, cuadro que vino secundado por la aparición de los inmigrantes y su impacto en la industria vitivinícola provincial.

A continuación sendos momentos referidos a la creación del vino mendocino con la reaparición de los Trovadores de Cuyo y una cueca bailada por la Reina Nacional de la Vendimia junto a Héctor Moreno, director del espectáculo, en el escenario ubicado entre las gradas del Teatro.

Con la aparición de la Virgen de la Carrodilla, las contingencias climáticas que acechan la viña se dispersan y la esperanza retorna a los trabajadores de los cultivos. La ausencia en ese cuadro estuvo marcada por la escena de teatro aéreo que no pudo llevarse a cabo.

El cuadro posterior trajo sendos homenajes a Hilario Cuadros, Tito Francia y Félix Dardo Palorma, al tiempo que sumó la poética con un homenaje visual y sonoro (de cuerdas) a la obra de Leonardo Favio con referencias a sus largometrajes Nazareno Cruz y el Lobo, Juan Moreira y Aniceto y un recorrido por su poética.

Los últimos artistas homenajeados fueron los escultores Eliana Molinelli y Roberto Rosas a través de una muestra conceptual denominada Tecnología en donde la interpretación de un malambo recorrió buena parte del escenario y la música en vivo volvió a ser la destacada. El final llegó de la mano de un poema dedicado al vino y a los trabajadores de la tierra.

De esta manera, con un guion sin fisuras y un argumento con intenciones claras y necesarias, en relación a la puesta en valor de los hacedores culturales locales, se realizó una nueva edición de la principal fiesta de los mendocinos. Cabe destacar el gran acierto que viene siendo la música en vivo que en esta ocasión contó con la dirección de Claudio Brachetta y la producción de Daniel Martín.

Al final del show, los artistas mostraron su descontento por los contratiempos organizativos que hubo en los días previos. Los artistas, reunidos en el centro del escenario y señalando hacia el lugar donde cayó la grúa, mostraron una bandera con la leyenda: “Vendimia digna y segura, para los artistas, técnicos y público”.